Bodegas Tritium en larioja.com: Tritium, el Vino que Encarna el Pasado Romano. ¡Descubre lo que dicen!
La bodega de Cenicero elabora parte de su vino en ánforas de barro, algunas de las cuales deposita en el fondo del mar Mediterráneo para que termine allí su crianza antes de ponerlas a la venta en una edición especial en cerámica
Hace alrededor de una década, Javier Fernández y José Rubio hicieron realidad su sueño de disponer de una pequeña bodega que, desde la singularidad, elaborara vino de Rioja de la forma más tradicional.
Así nació Tritium, un nombre cargado de historia que hace referencia al topónimo romano de Tricio, donde se encuentran algunas de las hectáreas de viñedo propio de la bodega -el resto está en Cenicero- y localidad de origen de uno de los socios (Javier).
La villa riojana alcanzó relevancia en tiempos romanos como la 'capital' de la cerámica en el norte peninsular. En Tritium se trabajaba la terra sigilata para conseguir unas piezas que también están enlazan con la bodega.
Javier y José recuperaron uno de los 295 calados existentes en Cenicero (próximamente añadirán otro) y comenzaron a elaborar vino a partir de las uvas de sus 40 hectáreas, en lo que en tiempos había sido un trujal, propiedad de la familia Moreira.
Vino en barro
Parte de ese vino realiza la crianza en barricas de madera, como es tradicional en la DOCa Rioja y se ha venido haciendo durante varios siglos, pero otra parte se elabora -entroncando con la tradición romana que da nombre a la bodega- en ánforas.
Javier Fernández señala que es una forma de cerrar el círculo, y si parte de la uva procede de una zona donde imperó la cerámica («de hecho, algunas veces, al realizar las labores en el campo encontramos restos de piezas hechas con terra sigilata», explica), es en esa cerámica donde el zumo de uva avanza en su conversión en vino.
Algunas de esas ánforas reposan en las coquetas instalaciones de bodegas Tritium en Cenicero, pero otra parte incluso viaja a otro escenario cargado de historia. El Mare Nostrum de los romanos -actual mar Mediterráneo-, en su costa tarraconense (también con un importante pasado histórico romano) acoge en su fondo la crianza de algunas ánforas de vino de Rioja que acaba de 'redondearse' en el silencio de las aguas mediterráneas. Estas pequeñas ánforas de barro se ponen luego a la venta en una edición especial (de enorme atractivo para el público, generalmente, extranjero) en el que las piezas de cerámica se incluyen dentro de una caja de madera que se convierte en un nido para aves cuando se cuelga de los árboles, contribuyendo así a la sostenibilidad del producto, según se explica desde la bodega riojalteña.
Público extranjero
Esta historia que el equipo de enoturismo de Tritium desgrana para el visitante mientras se 'sumerge' en unos calados perfectamente conservados y en los que - a pesar de las dificultades técnicas- todavía se sigue elaborando vino, son las que atraen cada año a miles de visitantes (especialmente norteamericanos) que desembarcan en cruceros en Bilbao para visitar el museo Guggenheim, pero que también aprovecha su estancia en tierra firme para visitar las bodegas riojanas. «Aquí buscan la singularidad de una bodega pequeña», señala Javier Fernández, el socio que se encarga del área de márketing, ventas y enoturismo. «Hay que diferenciarse y parece que nosotros, de momento, lo estamos consiguiendo».
Tritium cuenta con 40 hectáreas
Para seguir ampliando la experiencia que se ofrece al visitante y también la capacidad elaboradora, Tritium se encuentra en fase de ampliación. Ahora se trabaja en un nuevo calado contiguo a la bodega con un diseño a cargo del reputado interiorista Francesc Rifé, un hombre que ha trabajado en el diseño del Hotel Casa Grande de Grañón y que ahora lo hace también en el rediseño de algunos espacios del estadio Santiago Bernabéu.
Pequeñas ánforas para mantener el espíritu de la bodega en barro
Tritium no sólo elabora parte de sus vinos en ánforas de vino (algo que también hacen algunas otras bodegas riojanas, aunque quedan al margen de la Denominación) sino que también lo comercializa en pequeños recipientes de cerámica, convirtiéndose en un atractivo de la firma de Cenicero.Además, parte de esas ánforas se ponen a la venta tal y como salen de su inmersión en el mar Mediterráneo, durante la cual pasan algún tiempo para completar allí el proceso de crianza que otros caldos experimentan en la barricas de madera de roble (francés o americano) más tradicionales.
Fuente e imagen: https://www.larioja.com/degusta/tritium-pasado-romano-vino-20230617200358-nt.html